🏠 El chaval de barrio sin futuro
Barrio humilde, mal estudiante y tímido. Sobre el papel, no tenía muchas papeletas. Pero tenía hambre.
Vengo de un barrio humilde del sur de Madrid. Mi madre era cocinera y mi padre, electricista.
Nunca fui un gran estudiante. Iba al colegio y al instituto más a socializar que a aprender… y aun así tenía buena reputación: estudiaba una tarde y lo aprobaba todo. No era vago ni despistado: era una cabeza que iba a su ritmo. Pero eso lo entendería muchos años después.
Lo que sí me enganchaba eran los ordenadores, así que elegí un Grado Superior de aplicaciones informáticas y aprendí a programar. ¿Mi sueño? El de cualquier joven: viajar por todo el mundo.

Con 19 empecé a trabajar, y lo hice en ventas por una razón muy simple: tenía ambición y no quería techo. Cuanto más vendía, más ganaba. Me quité la timidez y aprendí a escuchar, a hablar y a negociar cada día.
Después quise entender cómo funcionan los negocios por dentro y estudié Administración y Dirección de Empresas en la URJC. Empecé a viajar y pasé un verano en Londres aprendiendo inglés.
Vender me quitó la timidez y formarme me dio las herramientas. El chaval sin futuro ya tenía un plan.
→ Pero me esperaba otro techo: el de trabajar para otros.







